Investigación sobre aprendizaje matemático en el hogar durante la pandemia de COVID-19 desde la perspectiva de las madres

La pandemia de covid-19 interrumpió en Chile la asistencia presencial de los niños a la escuela. Esto convirtió a las madres de niños de primaria en el principal apoyo para su aprendizaje. Dado que las habilidades matemáticas son centrales para el logro académico posterior, la investigación realizada por María Francisca del Río, María Inés Susperreguy, Viviana Salinas, Karen Córdova y  Anneliese Marín, buscó conocer, desde la perspectiva de las madres, cómo aprendieron matemática los niños en este periodo.
En todo el mundo la pandemia de covid-19 suspendió la asistencia presencial de los niños a la escuela. En consecuencia, el desarrollo de las habilidades académicas se vio afectado, con especial acento en las matemáticas. En este escenario, dado que las clases se trasladaron de la escuela al hogar, el apoyo escolar familiar cobró mayor protagonismo.
La literatura muestra que el apoyo familiar es relevante para el aprendizaje matemático, pero también que este apoyo difiere de acuerdo con el nivel socioeconómico (NSE) y educativo de las familias, porque familias de distinto nivel socioeconómico ofrecen diversas oportunidades de aprendizaje. Por esto, la suspensión de la asistencia presencial a las escuelas es un escenario que pudo haber tenido un alto costo para el aprendizaje de los niños más vulnerables.
Históricamente, en nuestro país ha existido una brecha en el logro académico matemático de los niños de acuerdo a su NSE, la que sistemáticamente se comprueba en evaluaciones nacionales e internacionales. Las pocas mediciones de brechas de aprendizaje asociadas a la pandemia en Chile han mostrado, efectivamente, evidencia de pérdida de aprendizajes, pero los datos existentes confirman la preocupación relativa al impacto de la pandemia en los aprendizajes matemáticos de los estudiantes más vulnerables, especialmente de los niños de primaria de países que, como el nuestro, mantuvieron cerradas las escuelas por periodos prolongados.

Dado que las investigaciones han establecido que las habilidades matemáticas son cruciales para el aprendizaje escolar general y también para el éxito en varias áreas durante la adultez, resulta relevante conocer cómo transcurrió el aprendizaje matemático de los niños de educación básica durante la pandemia, cuando el apoyo familiar —y especialmente de las madres— fue clave. En consecuencia, esta investigación tuvo como foco conocer, desde la perspectiva de las madres, cómo aprendieron matemática los niños de diferente NSE en este periodo.

El apoyo de los padres puede tener un rol significativo en el aprendizaje matemático de sus hijos, pero no todas las familias ponen en juego los mismos recursos. El nivel socioeconómico (NSE) de las familias se asocia al tiempo y la calidad de las actividades que estas usan para apoyar el desarrollo matemático de sus hijos. Los estudios disponibles sugieren que las madres realizan más actividades formales matemáticas con sus hijos de educación inicial y primaria, en comparación con las que realizan los padres. En Chile, en particular, las madres pasan más tiempo al cuidado de los hijos (70 % del tiempo de cuidado de niños de 5-14 años lo realizan las madres) que los padres, lo que es un importante antecedente para decidir a quién preguntar acerca del apoyo escolar. Así, es relevante conocer los recursos puestos en juego para el aprendizaje de la matemática de los niños durante la pandemia desde la percepción de las madres, indagando también si estos difieren de acuerdo con el NSE.
La muestra de este estudio forma parte de un proyecto mayor, apoyado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile, enfocado en estudiar las influencias del ambiente familiar en el aprendizaje matemático de los niños chilenos de primer ciclo de educación básica (nombre del proyecto ciego para revisión). Se seleccionó una muestra intencional, tomando en cuenta factores como el NSE, género de los niños y la frecuencia de actividades familiares de apoyo al aprendizaje matemático llevadas a cabo por las madres. Se realizaron entrevistas semiestructuradas a 14 madres de niños de 3er grado de primaria, de diferente nivel socioeconómico (NSE). Se indagó por el tipo de clases que recibieron, recursos del hogar para el aprendizaje, tipo de acompañamiento que fue necesario, entre otros.
Los resultados del análisis temático de las entrevistas se organizan en los cuatro temas de análisis: clases durante la pandemia, apoyo familiar para el aprendizaje, actitudes hacia la matemática y dificultades y evaluación del aprendizaje de la matemática. Asimismo, se analizan los temas según el NSE de las familias.
Los resultados muestran que las escuelas ofrecieron distintas modalidades de clases y que los recursos de enseñanza variaban de acuerdo al NSE de las familias; que las madres fueron las principales encargadas del apoyo escolar en matemáticas, pero que, en ocasiones, pedían ayuda a los padres cuando se sentían poco capaces para esa materia, y que los recursos del hogar para apoyar el aprendizaje matemático también variaban de manera importante de acuerdo al NSE.
En el ámbito de la distribución familiar o asignación de roles de los miembros del grupo familiar durante el proceso de apoyo al aprendizaje de la matemática, en ambos grupos entrevistados, en general, las madres fueron las que cumplían el rol de apoyar el aprendizaje de sus hijos, lo que se traducía, mayormente, en acompañar y revisar sus tareas. En un pequeño número de casos los padres fueron quienes ofrecían este apoyo. Pero esta distinción por género se pudo observar solo en algunas familias de NSE alto, en la que los padres apoyaban el aprendizaje matemático de sus hijos y las madres en todo el resto de las materias. Esto no fue reportado por las familias de NSE bajo.
En las entrevistas se constata que las madres cumplen el rol de primera línea en el apoyo académico de sus hijos, a diferencia de los padres, que solo apoyan de manera específica en matemáticas. El análisis de las entrevistas da cuenta que el que los padres apoyen el aprendizaje matemático de sus hijos parece ser una excepción (siempre en NSE alto), que además fomentaría los estereotipos que asocian más la matemática a los hombres que a las mujeres (Kollmayer, Schober & Spiel, 2018).
Los hallazgos revelan que los niños de sectores más vulnerables contaron con menos oportunidades para el logro de aprendizajes matemáticos durante la pandemia.
En cuanto a las actitudes de los niños frente a la matemática, de acuerdo con el discurso de las madres, las actitudes de los niños frente a la matemática durante la pandemia fueron diversas. En este sentido, el NSE no fue un factor diferenciador, como tampoco lo fue el género de los niños al referirse a las actitudes respecto a las matemáticas.
También, la experiencia de las madres con la matemática durante su infancia y adolescencia parece tener relación con el interés que demuestran de adultas. Así, las madres que reportaron haber tenido experiencias negativas con la matemática fueron las que con mayor frecuencia dejaron a los padres la tarea de apoyo a los hijos. Por otra parte, las que tuvieron buenas experiencias señalaron disfrutar de las matemáticas y se mostraron más comprometidas con el apoyo matemático a sus hijos. Esto ocurrió en ambos niveles socioeconómicos.
Por otro lado, las madres expresaron lo difícil que resultó conciliar los diferentes ámbitos de la vida durante los periodos de cuarentena. Dado que las madres son históricamente en Chile las principales cuidadoras (Ponce et al., 2020), el apoyo académico de los hijos se sumó a sus tareas regulares, causando una sobrecarga de trabajo. Adicionalmente, los problemas de conciliación de actividades no ocurrieron solo durante los periodos de cuarentena, sino que el retorno de los niños a la escuela presencial también presentó desafíos. Más específicamente, el cambio en los horarios de clases o la presencia de los niños en las escuelas solo algunos días tensó la organización de los tiempos en las familias. Mientras las clases en casa supusieron la reorganización de las labores, la vuelta a la presencialidad se superpuso con los horarios de madres y padres. La sensación de colapso y sus consecuencias solo se manifestaron en las entrevistas con las madres de NSE alto.
 
El principal hallazgo fue que el NSE al que los niños pertenecen hizo una diferencia en las condiciones con las que contaron para aprender matemática en este periodo. Estas diferencias se centran sobre todo en cuatro puntos. Primero, se presentaron diferencias marcadas en el tipo de clases de matemática que las escuelas ofrecieron a los niños durante la pandemia. Mientras los niños de NSE bajo, en su mayoría, contaron con menos horas de clases y menos oportunidades de interacción con docentes y pares, al recibir clases a distancia y tener menos oportunidades de presencialidad, los niños de NSE alto volvieron más rápido a la presencialidad y a contar con casi todas las horas de clases programadas.
Segundo, las diferencias también se evidenciaron en relación con el tipo de actividades de aprendizaje que utilizaron las escuelas para enseñar matemáticas.
 
Tercero, si bien las madres aparecen como el apoyo principal para el aprendizaje de los niños, los padres, en algunos casos de NSE alto, proporcionaron apoyo específico en matemática. Esto no se evidenció para los niños de NSE bajo. Estos hallazgos se condicen con la literatura que muestra que las madres, en general, cumplen un rol preponderante en la educación de los hijos (Silinskas, Leppänen, Aunola, Parrila & Nurmi, 2010). Si bien las madres se involucran en actividades educativas con mayor frecuencia que los padres, la investigación muestra que el involucramiento de los padres también juega un rol central en el aprendizaje de los niños (Baker, 2018).
 
Cuarto, las madres utilizaron recursos y materiales de fácil acceso para apoyar el aprendizaje de los niños. Estos materiales fueron más diversos y lúdicos para el caso de los niños de NSE alto. Nuevamente los niños de NSE bajo, tal como ocurrió a nivel de la escuela, tuvieron acceso a menos oportunidades de aprendizaje, al contar con materiales menos diversos y atractivos para aprender matemática en el hogar. Tal como reportaron Treviño et al. (2021), el NSE de las familias resulta ser un factor clave en las actividades de aprendizaje que ocurren en el hogar. Esta situación también se confirma en estudios internacionales (Melhuish et al., 2008).
 
En todos los casos, las clases a distancia estresaron el sistema familiar, y especialmente a las madres. Conciliar las labores habituales del hogar, sus trabajos y el apoyo académico a los niños tuvo un alto costo de sobrecarga materna. De hecho, estudios internacionales han reportado consecuencias en el estrés parental producto de la pandemia (Babore et al., 2021). En varios casos, las madres debieron manejar la frustración de los niños ante el aprendizaje de la matemática —y posiblemente también de otras asignaturas—, y sintieron que no tenían las herramientas para ello, lo que hace sentido, considerando que al menos el primer receptor de esta frustración en este nivel educativo es habitualmente el profesor. En algunos casos estas situaciones resintieron las relaciones madre-hijo, pero también promovieron la autonomía de los niños. Así, las madres debieron encontrar un balance entre el apoyo y la autonomía académica de sus hijos.
 
El presente estudio debe analizarse considerando ciertas limitaciones. Una importante fue el bajo número de entrevistas realizadas, pese a lograr saturación de la información obtenida. Esto se debe tomar en cuenta para no generalizar estos resultados a otros grupos de madres o de niños de establecimientos educacionales de otras características.
 
Leer el Estudio Completo en: Revista Calidad en la Educación N° 57/2022
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