Educar en Tiempos de Incertidumbre


La pandemia global del COVID-19 ha tenido –y seguirá teniendo– impactos significativos en los más diversos ámbitos de la vida de los ciudadanos, incluida la educación. La UNESCO estima que un 70% de los estudiantes de nivel parvulario, escolar y superior en el mundo se han visto afectados por las medidas sanitarias, totalizando casi dos mil millones de estudiantes a nivel mundial. En Chile, son más de 5 millones de estudiantes, de los cuales sobre 1,2 millones cursan programas de educación superior. En respuesta a la crisis, los establecimientos educacionales y las instituciones de educación superior y todos sus actores, han debido ajustarse a estos abruptos cambios y enfrentar enormes y diversas exigencias.
 
Es sabida la importancia de la educación formal en los procesos de enseñanza-aprendizaje, pero igualmente importantes, aunque menos visibles, son los beneficios en la salud mental de los estudiantes, su aporte al desarrollo socioemocional, la vida en comunidad y otros efectos de carácter sistémico, por ejemplo, en lo laboral y en el desarrollo económico. La crisis educativa global no sólo ha generado repercusiones inmediatas, también traerá efectos nocivos de largo plazo tanto en los aprendizajes como en el incremento de brechas educativas. Por eso tenemos el desafío de cautelar que la educación constituya efectivamente, incluso durante y después de la pandemia, ese espacio habilitante para formar ciudadanos reflexivos, críticos, constructivos y colaborativos, capaces de integrarse adecuadamente a los distintos espacios sociales para llevar su capacidad de trabajo, innovación y contribución al mejoramiento a todas las esferas de la sociedad.
 
Estos y otros desafíos educativos deben replantearse a la luz de las nuevas condiciones que la crisis impone a la educación y del escenario que estimemos se instalará a medida que la emergencia se estabilice. El fin de la crisis, sin embargo, no será un mero retorno a las antiguas prácticas educativas e institucionales, sino que nos dejará desafíos, aprendizajes y una nueva conciencia respecto de cómo debe organizarse el sistema educativo.
 
La emergencia que estamos viviendo nos obliga a reflexionar sobre la velocidad de los cambios y cómo la educación es capaz de anticiparse, adaptarse o definitivamente reinventarse. En una mirada de más largo plazo, tenemos la oportunidad para repensar nuestros compromisos y rediseñar nuestras estrategias de manera anticipatoria y proyectiva, de modo de avanzar decididamente hacia el país y sistema educativo que queremos. Para construir ese sistema flexible, adaptable e inclusivo, capaz de responder a las necesidades de un entorno cambiante, las respuestas deben construirse sobre un análisis abierto y consensuado, basado en evidencia. En este análisis resulta fundamental profundizar en estrategias que apunten al logro de las condiciones necesarias para que el sistema educativo ponga a todos los estudiantes y sus aprendizajes al centro. El contexto postpandemia acelerarán la necesidad de nuevas habilidades consideradas fundamentales para adaptarse a los cambios. Esto nos plantea enormes desafíos a nivel educativo, especialmente para niños, niñas y jóvenes. Necesitamos acompañarlos a adquirir habilidades que les permitan su óptimo desarrollo en escenarios de cambio. En ese sentido, las habilidades emocionales y sociales son esenciales para la supervivencia y para el bienestar. Los profesores resultan irremplazables en este proceso, por su primordial rol de inspirar, motivar y formar a las próximas generaciones, no solo en habilidades, sino también en los valores esenciales para vivir en sociedad.
 
Desde el Consejo Nacional de Educación reafirmamos nuestro compromiso con el cumplimiento de nuestra misión institucional de asistir a las instituciones y a los responsables de las políticas educativas, evaluando y retroalimentando su quehacer o sus propuestas, con el fin de asegurar a todos los estudiantes del país una experiencia educativa de calidad y que promueva el aprendizaje a lo largo de sus vidas.
 
Por ello, invitamos a toda la comunidad educativa a la vigesimoquinta versión de su Seminario Internacional: “Educar en Tiempos de Incertidumbre”, una instancia de diálogo e intercambio de ideas que tiene como propósito contribuir al debate sobre los desafíos para la educación postpandemia. Esta reflexión resulta fundamental, ya que nos encontramos en un momento estratégico para realizar cambios y poner énfasis en distintos aspectos de la educación, para asegurar los aprendizajes de todos nuestros estudiantes y la continuidad de sus proceso formativos, para identificar el equipamiento y condiciones que nos permitirán preparar a los estudiantes de mejor manera, para que puedan conducirse con éxito en un mundo que cambia rápidamente.
 
La Conferencia Internacional “Impacto Psicológico de la Pandemia y Cómo Reducirlo”, que dictará el reconocido neurólogo y neurocientífico argentino, Profesor Facundo Manes, abordará temáticas relativas a la flexibilidad cognitiva, resiliencia y adaptación al cambio y a nuevos contextos, como elementos centrales para entender los desafíos y riesgos de un mundo post COVID-19. La exposición del profesor Manes será complementada con la mirada nacional de las panelistas Adriana Valdés, directora de la Academia Chilena de la Lengua; y Cecilia Sepúlveda, académica de la Universidad de Chile y consejera del Consejo Nacional de Educación.
Miércoles, 18 noviembre, 2020
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