El  estudio, seleccionado por la Convocatoria de Apoyo a la Investigación en Educación del CNED, analiza la magnitud del desajuste entre empleo y área de estudio y sus efectos en términos de salario y satisfacción con el empleo, para hombres y mujeres, a uno y tres años de haber egresado de la universidad.

“Efectos pecuniarios y no pecuniarios del desajuste entre empleo y área de estudio: evidencia a partir de la implementación de un sistema transversal de seguimiento de titulados”, fue la investigación realizada por  Andrés Muñoz, Sebastián Guinguis, Alejandra Reyes y José Ferreiro, seleccionada  en la  Convocatoria de Apoyo a la Investigación en Educación del Consejo Nacional de Educación.

El desajuste entre empleo y área de estudio ha recibido especial atención en la literatura, y las  investigaciones muestran que los trabajadores empleados en áreas no relacionadas con sus carreras obtienen salarios menores que aquellos con el mismo nivel de escolaridad empleados en puestos pertinentes. Este trabajo buscaba estimar el efecto salarial del desajuste educacional y analizar sus implicancias sobre la satisfacción con el empleo. Para ello, se analizaron datos de una encuesta de titulados de una universidad estatal metropolitana en el período 2014-2017. El  estudio muestra que quienes se emplean en puestos no relacionados con su área de estudio obtienen salarios menores que los que reportan tener un empleo que sí se relaciona con esta. Asimismo, el empleo no relacionado con la carrera afecta el grado de satisfacción, especialmente en el caso de los hombres a tres años después de haber egresado, dadas las menores expectativas de desarrollo profesional en el lugar de trabajo actual.

En cuanto al análisis de  la magnitud del desajuste entre empleo y área de estudio y sus efectos en términos de salario y satisfacción con el empleo, para hombres y mujeres, a uno y tres años de haber egresado de la universidad. En el caso  de las mujeres, a un año de haber egresado, se observa que la mayor probabilidad de desajuste se da entre las egresadas de las áreas de Tecnología y Ciencias Sociales y Humanidades, y entre las empleadas en el sector de Tecnología y Telecomunicaciones y en el sector Comercio. En el caso de los hombres a un año de haber egresado, todos quienes lo hacen del área Ciencias Sociales y Humanidades o trabajan en el sector Construcción se emplean en puestos de trabajo relacionados con su área de estudios. Asimismo, a tres años de haber egresado, el desajuste entre empleo y área de estudio es mayor para las mujeres empleadas en los sectores Financiero e Industrial y para los hombres egresados del área Administración y Comercio. El desajuste es nulo entre los egresados del área Ciencias Sociales y Humanidades.

Las mujeres y hombres que se emplean en puestos no relacionados con su área de estudio obtienen salarios menores que los trabajadores que reportan hacerlo en un empleo que sí se relaciona con su área de estudio. El desajuste entre empleo y área de estudios introduce costos salariales adicionales a los ya existentes entre áreas del conocimiento y sectores económicos. Los retornos salariales en el área de Tecnología y en el de Administración y Comercio son estadísticamente iguales entre sí y mayores, a su vez, que los retornos en las áreas de Ciencias Sociales y Humanidades y Arte y Arquitectura, respectivamente. Asimismo, los retornos son mayores en los sectores económicos de Tecnología y Telecomunicaciones, Financiero, Industria, Construcción y Sector Público, comparado con el sector Servicios. Los menores retornos salariales producidos por el desajuste entre empleo y área de estudio se intensifican a tres años de haber egresado.

El análisis de distribuciones de ingreso muestra que el desajuste entre empleo y área de estudio se concentra en tramos de ingreso bajo entre hombres y mujeres a un año de haber egresado y entre las mujeres a tres años de haber egresado. Asimismo, el desajuste se concentra en tramos de ingresos medios en el caso de los hombres a tres años de haber egresado.

Esta evidencia induce la existencia de una supuesta endogeneidad entre salario y autopercepción de desajuste, de modo tal que para una determinada profesión, los menores retornos salariales asociados a trabajadores desajustados podrían estar explicados por la mayor autopercepción de desajuste entre quienes obtienen salarios menores a la esperanza promedio de la profesión o por la menor autopercepción de desajuste entre quienes obtienen salarios mayores al promedio esperado en la profesión. Si la percepción de desajuste dependiese de las expectativas salariales en este doble sentido, el modelo de salarios debiera incorporar variables de control relacionadas con las expectativas salariales de los egresados, que a su vez fueran independientes de la percepción de desajuste.

Los investigadores que han modelado la formación de expectativas salariales en estudiantes de educación superior en Chile sugieren que el error de predicción de salarios se concentra entre los estudiantes de bajo nivel socioeconómico y bajo rendimiento académico (Hastings, Neilson & Zimmerman, 2015) quienes, a su vez, enfrentan menores probabilidades de titulación. De esta manera, un modelo de salarios calibrado para una muestra de egresados universitarios que incorpora variables de desempeño y eficacia académica y controla las expectativas salariales de los egresados considerando las áreas del conocimiento y el sector económico del empleo actual, es capaz de atenuar los potenciales sesgos atribuibles a la formación de expectativas salariales.

Una alternativa al uso de variables subjetivas para medir el desajuste entre empleo y área de estudio es construir una variable que compare el título universitario con el cargo en el empleo actual. Mientras esta variable elimina el factor subjetivo asociado al entrevistado, introduce subjetividad a través del algoritmo utilizado para comparar el ajuste entre áreas de estudio y tipos de empleo (nótese el caso de un egresado del área Salud que ocupa cargos de gestión).

En materia de satisfacción laboral, los resultados señalan que esta depende positivamente del salario, con excepción de los hombres a tres años de haber egresado, donde el salario es sustituido por el desajuste entre empleo y área de estudio como factor relacionado (negativamente) con la satisfacción con el empleo. Mientras el efecto negativo del desajuste entre empleo y área de estudio es transversal entre hombres y mujeres en las distintas etapas de la trayectoria laboral en términos del salario, su efecto sobre la satisfacción se concentra en los hombres en la etapa de progresión laboral, inhibiendo en ese caso el efecto positivo del salario sobre la satisfacción laboral. El análisis semántico refuerza la conclusión de que los efectos no pecuniarios del desajuste entre empleo y área de estudio se expresan en el caso de los hombres en la etapa de progresión laboral, y se reproducen discursivamente como una insatisfacción asociada con una menor expectativa de desarrollo profesional en el empleo actual.

La caracterización de trayectorias educativas indica la existencia de un patrón de progresión académica diferenciado por áreas del conocimiento. Los egresados de las áreas de Tecnología y Arte y Arquitectura demoran en promedio más tiempo en titularse y poseen menores promedios finales de egreso que sus pares egresados de las áreas de Administración y Comercio y Ciencias Sociales y Humanidades. Mientras los retornos salariales son mayores entre egresados de las áreas Tecnología, y Administración y Comercio comparados con los observados en las áreas de Ciencias Sociales y Humanidades, y Arte y Arquitectura, la satisfacción laboral es menos frecuente entre egresados del área Tecnología. Los resultados de este estudio indican que el salario tendría un efecto compensatorio frente a la menor satisfacción laboral y el mayor tiempo requerido para alcanzar la titulación entre los egresados del área Tecnología. En contraposición, los costos pecuniarios y no pecuniarios del desajuste entre empleo y área de estudio se concentrarían entre los hombres egresados del área Administración y Comercio, quienes a su vez obtienen salarios similares y enfrentan menores tiempos de titulación que sus pares del área Tecnología.

Más información sobre este estudio en Revista Calidad en la Educación.

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