En el último número de la revista Calidad en la Educación del Consejo Nacional de Educación se publicó el artículo “Perspectivas estudiantiles respecto de la calidad educativa de centros de formación técnica: un análisis exploratorio”, de las investigadoras Javiera González-Arias, de la University of Oxford, y Judith Scharager, de la Fundación Qualitas.
La calidad constituye un eje central en el debate público sobre la educación superior, aunque sigue siendo un concepto de difícil delimitación. Su carácter relacional y contextual dificulta una definición unitaria; sin embargo, comprender cómo es concebida por distintos actores resulta fundamental para avanzar hacia una educación de mayor calidad.
En este marco, el estudio explora las perspectivas de calidad educativa sostenidas por estudiantes de Centros de Formación Técnica (CFT), un grupo históricamente subrepresentado en las discusiones sobre educación superior en Chile. Asimismo, el artículo se inscribe en un contexto en el que, pese a que los estudiantes han adquirido mayor visibilidad en el debate público, las voces del subsistema técnico-profesional han sido menos consideradas, aun cuando corresponden a trayectorias educativas diversas y estrechamente vinculadas a expectativas de inserción laboral y movilidad social.
La investigación adopta un diseño descriptivo-exploratorio con enfoque cualitativo. Para ello, se realizaron 18 entrevistas semiestructuradas en profundidad a estudiantes de cuatro CFT, considerando diversidad en términos de género, edad, jornada de estudios y condición de acreditación institucional. El análisis de la información se desarrolló mediante un enfoque de análisis temático, combinando estrategias inductivas y deductivas que permitieron identificar patrones de significado en torno a la noción de calidad educativa desde las teorías subjetivas de los participantes.
Los resultados evidencian que las concepciones de calidad elaboradas por los estudiantes son situadas y se configuran a partir de la interacción entre sus trayectorias educativas, sus experiencias institucionales y los discursos sociales predominantes. En estas concepciones coexisten distintas formas de entender la educación, tanto como un derecho social o como un bien de consumo, reflejando tensiones propias del sistema educativo chileno.
Por otra parte, los significados de calidad se organizan en torno a tres niveles interrelacionados: institucional, docente y estudiantil. En el plano institucional, se valoran condiciones como la infraestructura, los apoyos académicos y la vinculación con el entorno; en el nivel docente, se destaca el rol mediador del profesorado, especialmente en términos de sus competencias pedagógicas y la calidad de la relación con los estudiantes; y en el nivel estudiantil, se reconocen dimensiones como la motivación, la colaboración y la capacidad de agencia, incluso en contextos de desigualdad.
De manera transversal, el estudio subraya la centralidad del rol docente en la experiencia formativa, junto con la relevancia de avanzar en condiciones más equitativas que reconozcan la diversidad de trayectorias estudiantiles.
En sus conclusiones, las autoras plantean que la calidad educativa, desde la perspectiva de los estudiantes de CFT, no puede ser comprendida únicamente a partir de definiciones estandarizadas, sino como un fenómeno relacional que emerge de la articulación entre condiciones institucionales, prácticas pedagógicas y experiencias subjetivas. En este sentido, el artículo destaca la importancia de incorporar las perspectivas estudiantiles en los procesos de aseguramiento de la calidad, como un insumo clave para el desarrollo de políticas y prácticas más pertinentes, inclusivas y contextualizadas en el ámbito de la educación técnico-profesional.
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